jueves, 6 de agosto de 2009

Para una Academia Guatemalteca de la Imagen

Carlos Augusto Velásquez

Me pregunto por qué las compañeras que legítimamente luchan para que se utilice el idioma de una forma más responsable, menos machista, no inician una lucha igual en contra del uso de la imagen. Es obvio que resulta más evidente la difusión del machismo por imágenes que por las palabras. ¿No es un insulto en contra de la inteligencia humana que para anunciar una moto se tenga qué colocar a una mujer semidesnuda y protuberante? ¿No resulta un discurso altamente machista el tomar la imagen femenina como un objeto decorativo que despierta los instintos más primitivos del hombre y los ideales bulímicos y anoréxicos más inhumanos en las mujeres?
Los publicistas no necesitan palabras para enraizar en nuestra mente el sentimiento machista. Les bastan las imágenes. Imágenes con las cuales construyen no solo mentes consumistas; más allá, nos relacionan el “placer” del consumo con el “placer” instintivo y animalizado por ellos del sexo. Y esto, sin palabras; solo con imágenes.
La misma pregunta es válida para los compañeros indígenas organizados: ¿Por qué no iniciar un proceso judicial por el delito de “racismo” en contra de los personeros de Rubios, el sabor ganador?:
Como en la mejor película de Hollywood, un héroe (obviamente ladino, pudiente, intelectual, con tiempo suficiente para el ocio, salva a esos (y esto lo “dice” el anuncio, no yo) tontos campesinos, naturalmente pobres, trabajadores y seguramente indígenas.
Y ninguna palabra de por medio; solo imágenes.
Más allá de incitarnos al consumo del producto, el anuncio nos grita que los indígenas, campesinos, pobres (y tontos), necesitan de los inteligentes, apoderados y, obviamente ladinos supermachos para salvarse de los peligros que enfrentan y de los cuales ni siquiera son conscientes. Y todo ello, con imágenes en movimiento.
La imagen, todos lo sabemos, gobierna nuestra sociedad, nuestra cultura. El proceso de globalización es de naturaleza icónica. El problema con la imagen es que es hipócrita. Nos hace creer que dice siempre la verdad; no nos permite dudar de su honradez. Pero, la imagen, al igual que la palabra, puede usarse para mentir por que es un signo.
Por supuesto, con ello se beneficia el sistema consumista actual; en tanto la población no sea consciente del poder de penetración de la imagen, no se va a atrever a enjuiciarla y a realizar análisis críticos, objetivos y sustentados acerca de la misma.
Lo que ocurre en nuestros medios académicos es que los estudios rigurosos de factura semiótica son escasos y en ocasiones equivocados. La mayoría de opiniones al respecto provienen de intelectuales muy respetados en su campo pero que carecen de formación semiótica. De ahí que la población en general asuma esos análisis como meras opiniones subjetivas.
De ahí la importancia de que en la Escuela de Ciencias de la Comunicación se tomen en serio los estudios semióticos. Que se convierta a esta disciplina en una verdadera herramienta al servicio de la interpretación de todos los mensajes que recibimos por los mal llamados medios de comunicación masiva.

3 comentarios:

Jaime Leonel Rodríguez Castellanos dijo...

Licenciado Tito: Me parece muy interesante este análisis. Ojalá siga subiendo material como este, que nos enseña mucho en este apasionante campo de la comunicación.

RAQUELM58 dijo...

Hola lic!!!! mire que ya le puse su comemnt!!! esta muy interesante su analisis y me parece familiar asi que creo que es el que ya habia publicado en el periodico creo que en la parte de semiotica lo reconoci por el supermacho! que me recuerda a las clase del primer parcial! aii publica mas por que asi le copio y aprendo a escribir... no son bromas asi leoo!!! jaja... pase feliz dIa!

Anónimo dijo...

Lic. tiene toda la razon por eso son tan importantes las imagenes, porque transmiten, persuaden, etc. es por eso la necesidad para nosotros, los publicistas, de estas herrmientas. y algunas veces me pregunto existe una "etica" publicitaria?, no hay nada que diga que lo que dice, y hace la publicidad esta bien o mal, y tomamos todo lo que tenemos a nuestro alcance con tal de "venderle" a las personas cosas que algunas veces no necesitan.
Muy interesante Lic. estoy de acuerdo y eso que soy publicista jaja.!