domingo, 10 de febrero de 2019

Entre la efigie de Santiago y Doña Bárbara



Análisis semiótico del escudo de la Universidad de San Carlos de Guatemala

Presentación
La era de la información también lo es de la imagen. La iconósfera (Sartori, 1998) cubre con su manto y relega a un segundo plano del imaginario cultural a la civilización de la palabra. Con ello, legitima una lucha que la publicidad comercial ha sabido llevar y ganar: la palabra, vehículo privilegiado del pensamiento racional, crítico, cede su primacía a la imagen que, con su apariencia de neutralidad, privilegia el mundo emocional e instintivo. Por supuesto, la imagen, como cualquier producto cultural, es portadora de ideología. Implica siempre la defensa de una forma de ver la vida y proyecta un universo axiológico concreto y siempre parcial (Ylleras, 1991).
Detrás del uso de imágenes se acompaña siempre un universo de valores que legitima una visión del mundo. De ahí la efectividad del discurso icónico: la población, en general, asume que las imágenes son productos casi naturales con los que se puede identificar sin riesgo a contaminaciones ideológicas.
El uso de símbolos, emblemas, elementos iconográficos es efectivo para crear elementos de filiación institucional. Sin embargo, como explicara Gramsi (Gramsci, 1975)  (Brandist, 1996) detrás de ellos se esconden los elementos más sutiles de dominación y reproducción cultural.
En ese sentido, la llamada “patria del criollo” (Martínez, 1994) ha mantenido su hegemonía cultural a través de símbolos emblemáticos. Incluso en aquellos reductos culturales percibidos socialmente como contestatarios, esos símbolos entretejen una visión y un universo axiológico que subyace en las manifestaciones académicas críticas. Este es el caso de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Desde la invasión norteamericana a Guatemala (que dio al traste con la llamada primavera democrática 1944-1954), la Universidad se constituyó en uno de los pocos espacios de discusión y de lucha. Sin embargo, como veremos, en sus símbolos más emblemáticos, conserva intacto ese universo axiológico inherente a la visión del criollo en Hispanoamérica.
Los siguientes párrafos contienen un análisis sencillo, realizado con algunas herramientas que aporta la semiótica para el análisis de los textos lingüísticos. Realizando una extrapolación metodológica, se aplican los mismos a los discursos icónicos y cromáticos que demanda el objeto de estudio. La semiótica busca el sentido a partir de una dialéctica de oposiciones que se generan en el interior de un discurso. De esta cuenta, haré un recorrido por los elementos de sentido que ofrece el escudo. Para establecer el significado literal denotado de cada uno de los elementos, me baso en Roldán (1999). Todas mis interpretaciones parten de dicha fuente.
Inicio con una segmentación de los elementos que lo conforman para luego explicar cada uno de ellos. En primer lugar, se advierte una estructura circular con dos componentes: uno externo, con texto lingüístico; y uno interno, con textos icónicos, cromáticos y lingüísticos. Cada uno de ellos es sintácticamente independiente aunque semánticamente coherente. Para facilitar la lectura, el siguiente gráfico explica cada uno de los elementos que se analizan con posterioridad.







 

 1. Guatemala y el mundo

El círculo externo contiene la leyenda, en latín, “CAROLINA ACADEMIA COACTEMALENSIS INTER CAETERAS ORBIS CONSPICUA”. Traducido al castellano significaría “Universidad de San Carlos de Guatemala, grande entre las del mundo”. Esta frase establece dos oposiciones:
USAC vs. otras universidades
Guatemala vs. el mundo
Por medio de la primera oposición se establece una síntesis jerárquica, dentro de la cual la USAC es comparada con otras universidades. Es un discurso que pretende ubicar a nuestra universidad en el contexto del desarrollo mundial. Lo anima, por lo tanto el valor del cosmopolitismo y del universalismo del conocimiento. Este valor esconde, en la segunda oposición, la síntesis contraria: al trasladar el énfasis comparativo entre Guatemala y el mundo, se proyecta a este como grande, por lo que Guatemala es proyectada desde una pequeñez asumida. La frase, en el plano semántico, plantea que la grandeza de la USAC se dimensiona a partir de la pequeñez de Guatemala.
Por supuesto, trata de un recurso retórico que conduce hacia una suerte de sinécdoque hiperbórea: es más grande el contenido (USAC) que el continente (Guatemala). El sentido anterior no necesariamente implica un complejo de inferioridad, aunque sí manifiesta en al menos uno de sus semas ese extremo. Trataré de afirmar o descartar este elemento ideológico a partir del análisis de los elementos establecidos en el círculo interior.
Otro elemento significativo es el que la frase esté en latín. En primer lugar, ello confirma los valores de universalidad y cosmopolitismo que campean por todos los elementos del escudo. En concreto, el uso del latín conduce, en primera instancia, a la valoración del mundo académico heredado de la antigüedad clásica greco-latina. En la semiósfera académica, se trata de afirmar a la cultura occidental (europea) como la aspiración cultural por excelencia. Si se relaciona el contenido denotado de la frase con el contenido connotado del hecho de estar en latín se tiene un panorama axiológico más claro: se establece que la cultura guatemalteca, si quiere aspirar a desarrollarse, a universalizarse, debe apuntar hacia ese mundo clásico-europeo. De momento, no aparecen elementos locales. Ya veremos en el discurso icónico cómo se resuelve esta oposición local vs. universal.

2. Axiología icónica y discurso hegemónico

El círculo interno contiene un discurso con dominante visual (Pericot, 1987). En él, se combinan elementos icónicos, cromáticos y lingüísticos, en ese orden de jerarquía espacial. Pueden segmentarse tres planos visuales:
·         El plano central presenta tres imágenes: la efigie de San Carlos de Borromeo; la tiara y las llaves del pontificado; y la efigie del apóstol Santiago.
·         En los planos laterales, se aprecian dos torres y dos leones (uno y una de cada lado; también aparecen dos columnas: la izquierda con la leyenda latina “plus” y la de la derecha con la leyenda “ultra”.
·         En el plano inferior, la imagen estilizada de tres volcanes, uno de ellos en erupción.
A continuación se analiza cada uno de ellos por separado. Luego, se establecen las conexiones semánticas entre sí y con relación al círculo antes analizado.

2.1. El eje religión-poder

Las tres imágenes que ocupan el plano central son las que revisten mayor peso semántico por su ubicación y por la dirección visual que generan. El elemento isotópico que los unifica es el sema religioso o espiritual: las tres son figuras de naturaleza religiosa. Además, las unifica el sema de “poder”, que está presente en todas ellas: las llaves, la aureola y la espada. En conjunto ofrecen una lectura semántica de poder-religión.
San Carlos de Borromeo es la imagen preponderante ya que se ubica al centro del escudo. Presenta una actitud contemplativa, serena, reflexiva. Su presencia obedece a que era el patrono del rey Carlos II, bajo cuyo mandato se fundó nuestra universidad. Por ello, más que al propio San Carlos de Borromeo, en el plano pragmático la imagen remite a Carlos II y hace énfasis semántico en el carácter “real” de nuestra universidad.
La tiara y las llaves están colocadas sobre San Carlos. Esta imagen confirma la legitimación del poder civil por medio de la iglesia. En el plano sintáctico connota la jerarquía superior de la religión sobre el poder humano; pero en el plano semántico diviniza el poder monárquico y, por lo tanto, lo legitima éticamente.
En el plano inferior se localiza la imagen que representa al Apóstol Santiago, patrono de la Antigua ciudad de Guatemala. Es la imagen que ofrece menor jerarquía semántica, dada su ubicación inferior. El vínculo semántico entre el Apostol y la ciudad colonial hace que esta imagen connote, en primer lugar, a Guatemala. Con ello se establece una subordinación axiológica de Guatemala (la ciudad y la sociedad) en relación con España y con el cristianismo. Se confirman, así, las oposiciones descritas en el círculo exterior. El recorrido visual, pragmático hace que se transite deductivamente de lo superior (el mundo simbolizado en la fe cristiana) hacia lo inferior (Guatemala, simbolizada en el Apóstol Santiago).
Al relacionar los tres elementos de este eje se puede extraer una nueva connotación: el camino de Guatemala hacia la universalidad pasa siempre, y tiene como intermediario necesario, a España. En el plano pragmático ideológico significa al menos dos cosas:
·         La cultura universal es la cristiana-latina.
·         Para que Guatemala se desarrolle cultural (académica) mente, debe aspirar a la cultura cristiana-latina.
·         El camino del desarrollo de Guatemala pasa siempre por España.

2.2. El eje académico


En estos planos laterales se aprecia el único discurso  académico del círculo interior. En primera instancia, a nivel ideológico, se confirma lo expresado en el plano central. Las torres y los leones que denotan la unión de los reinos de Castilla y León, confirman y vinculan el eje religión-poder. En primer lugar, remarcan el carácter “real” de los orígenes de la universidad. Pero, a través de ello, confirman nuestra dependencia intelectual de ese patrón colonial.
Las columnas laterales con la inscripción “plus” y “ultra”, significan “más allá” y fueron inspiradas en la frase latina “Non plus ultra” (no más allá) que significaba el límite occidental del mar Mediterraneo y, de acuerdo con los conocimientos en la antigüedad clásica, el límite del mundo mismo. Entonces, la frase Plus ultra no solo significa que sí se pudo ir más allá de Europa. A la vez, connota el triunfo del espíritu español que se atrevió a ir “más allá” de sus confines para descubrir nuestras tierras. En el terreno ideológico, la frase, en primer lugar, remite al mundo latino. En su vinculación sintáctica con la tiara, remarca el carácter universal del pensamiento que España nos heredara. Además, configuran el mundo académico basado en el conocimiento clásico-humanista-pagano con la fe y la religiosidad cristiana.

2.3. El eje de lo autóctono

El único elemento autóctono con el que se perfila el escudo es el de los volcanes, que aparecen en el plano inferior, así como el cielo connotado en el manejo de los tonos celestes que sirven de fondo. Es el único eje que remite a la naturaleza y la presenta estilizada e idealizada. Pero, sobre todo, la presenta como virgen. Con ello se instaura una oposición fundamental para comprender la dimensión ideológica del discurso del escudo, a la vez que se establecen las relaciones semánticas con los demás elementos:
Naturaleza vs. cultura
Guatemala vs. Europa
no-desarrollo vs. desarrollo
La concepción de Guatemala como paisaje virgen confirma la visión que de nuestra realidad impusieron los colonizadores: nos vieron como una realidad virgen, sin ningún desarrollo cultural. Se connota la visión de una Guatemala a partir de tres elementos ideológicos
·         En primer lugar, solo existe naturaleza virgen.
·         En segundo lugar, no existen manifestaciones culturales (o estas no tienen importancia alguna en el discurso derivado del escudo).
·         En tercer lugar, la construcción de nuestra cultura solo puede venir de Europa por medio de España.

3. Balance final

El discurso que presenta el escudo legitima el sistema axiológico impuesto con la Colonia y evidencia la visión que de los territorios conquistados tenían los conquistadores: llegaban a tierras vírgenes, sin cultura, que debían ser civilizadas por los europeos. En el contexto del siglo XVI, en Europa se asumía como cultura el dominio sobre la naturaleza; la emancipación del hombre con respecto a los lazos instintivos que lo ataban a la naturaleza agreste. En ese contexto, la única concepción posible acerca del desarrollo académico universitario era, precisamente, la adquisición de la cultura occidental.
Sin embargo, el escudo actual empezó a usarse hasta ya entrada la década de los años 20. En ese contexto ya América había producido dos grandes movimientos culturales que daban la pauta para la emancipación cultural de España: el modernismo (que buscaba cambiar el patrón cultural de España por el de Francia) y el criollismo, que buscaba en lo americano autóctono las claves para el desarrollo. Este segundo movimiento dominaba la producción literaria latinoamericana.
Al analizar el contenido ideológico del criollismo nos percatamos de que su planteamiento central era, justamente, el de ver la Naturaleza americana como una barbarie que debía ser civilizada. Basta recordar la simbología de la novela emblemática de esta corriente: Doña Bárbara. En ella, el símbolo de la Naturaleza hostil al ser humano era el personaje de doña Bárbara. El símbolo del espíritu civilizador triunfante era Santos Luzardo. Su nombre, justamente, entronca los dos elementos ideológicos que prevalecen en el escudo de la USAC: Santos, nombre que alude casi burdamente a la religiosidad cristiana como soporte espiritual del espíritu civilizador. Luz-ardo, símbolo de la luz y, en la terminología de la “ilustración” francesa, el retorno al pensamiento clásico greco-latino.
El escudo, fruto de su tiempo, legitima el discurso europeizante y niega o no toma en cuenta como válido el discurso cultural autóctono. Esa legitimación delata el pensamiento hegemónico que pervive en los círculos académicos universitarios. En aras del mantenimiento de un símbolo de identidad sancarlista, tal como lo pregonara Gramsi, se mantiene inalterada la estructura cultural hegemónica criolla.


4. Bibliografía

Brandist, C. (marzo/abril de 1996). Gramsci, Bajtín y la semiótica de la hegemonía. New Left Review(216 ). Obtenido de http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-4/gramsci-bajtin-y-la-semiotica-de-la-hegemonia.
Gramsci, A. (1975). Cuadernos de la cárcel. México, DF: Ediciones Era.
Martínez, S. (1994). La patria del criollo. México: Ediciones En Marcha.
Pericot, J. (1987). Servirse de la imagen. Barcelona: Ariel.
Roldán, E. (1999). ragmentos históricos de la Universidad de San Carlos de Guatemala y significados de sus escudos. Guatemala: Editorial Universitaria.
Sartori, G. (1998). Hommo videns. Madrid: Taurus.
Ylleras, A. (1991). La semiótica entre los discursos. En I. d. Almerienses, Introducción a la semiótica : actas del curso de Introducción a la semiótica (págs. 33-49). Almería. Recuperado el 29 de 10 de 2015, de Capturado de http://www.dipalme.org/Servicios/Anexos/anexosiea.nsf/VAnexos/IEA-IS-c3/$File/IS-c3.pdf (29/0/15)








[1] Profesor de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Miembro numerario de la Academia Guatemalteca de Lengua, correspondiente de la Real Academia Española.

martes, 24 de abril de 2018

La lengua de Cervantes

Mañana, 23 de abril, se celebra el Día Mundial del idioma español. La fecha fue elegida por ser el día en que murió el más grande escritor español de todos los tiempos: Miguel de Cervantes Saavedra.
La conmemoración empezó a celebrarse en Valencia, en 1926, de forma modesta. Paulatinamente, se extendió a toda la península ibérica. En 1964 la celebración fue adoptada por los países hispanoamericanos. Pero fue hasta 2010 cuando la ONU estableció el 23 de abril como día mundial para conmemorar al segundo idioma más hablado en el mundo, después del chino.
Al idioma español se le conoce como la lengua de Cervantes, por el influjo de este en su fijación y ampliación. Se considera que su obra sirvió como catalizador del español moderno. Los documentos más antiguos, escritos en algo parecido a lo que hoy es el castellano, datan del siglo XI. Sin embargo, a lo largo de los primeros siglos, permanecía con muchas divergencias en cuanto a su uso y la forma de escribirse. Siendo un idioma usado por el vulgo, no se le consideraba digno de ser estudiado y fijado. De ahí que cada escritor lo escribía a su manera, sin preocuparse tanto por cuestionesde corrección ortográfica. Hacia el siglo XIII, el rey Alfonso X “El Sabio” había emprendido un proyecto para fijarlo, aunque con escaso éxito. En ello radica la importancia de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha como obra emblemática para la modernización del idioma.
La soberbia novela de Cervantes tiene 377 032 palabras. Desde su primera edición, en 1605, tuvo gran éxito, con varias ediciones consecutivas, incluso varias de ellas en el mismo año. Esto le permitió difundirse en toda la península desde sus primeros años. Pero más importante aún fueron los miles de ejemplares que desde entonces se vendieron por todos los países de Hispanoamérica. Dado el gran éxito que tuvo y la gran cantidad de ediciones que de ella se hicieron, provocó que la lengua se difundiera de esa manera por todas partes.
Un siglo y medio después de la muerte de Cervantes, se creó la Real Academia Española con el mismo fin. Su lema fue, desde el principio, “Limpia, fija y da esplendor”: limpia, porque descarta palabras y usos no propios del idioma; fija, porque establece las normas para su escritura y pronunciación; y da esplendor, porque promueve la lectura de las obras literarias más representativas.
Gracias a la creación de la RAE, el español es, hoy, un idioma robusto y goza de excelente salud. Es el único idioma hablado (como lengua materna) en cinco continentes. Más 470 millones de personas puedan comunicarnos por ese medio a lo largo de más de 30 países. La titánica tarea de esta institución, con la ayuda de las correspondientes Academias de la lengua en cada uno de los países en los que se habla, ha contribuido a que el idioma no siga un camino a la deriva y que las normas que lo rigen sean observadas en todos los países por igual. De esa manera, a pesar de las enormes diferencias en su uso oral en cada nación, el idioma permanece unido.
Hoy, el español y posee 93,111 palabras, según la edición 23 del Diccionario de la RAE. Curiosamente, es el idioma que puede ser hablado más rápido, debido a la forma en que se combinan sus sílabas. De ahí la enorme versatilidad para construir oraciones en diferente orden y la gran facilidad para su versificación y la creación de bellos poemas.

Ni 23 ni abril
El 23 de abril también fue declarado Día mundial del libro. Se supone que se tomó tal decisión por la aparente coincidencia en la muerte, en 1616, de dos de los más grandes escritores del planeta: Shakespeare y Cervantes. Sin embargo, ninguno de los dos decesos ocurrió ese día: Cervantes, murió el 22, aunque fue enterrado el 23, dato que originó el malentendido. Por su parte Shakespeare falleció, en efecto, el 23 de abril, pero según el calendario juliano, entonces vigente en Inglaterra. En el calendario gregoriano usado actualmente, habría muerto el 3 de mayo de 1616. Lo que nadie duda es la admiración que el escritor inglés sentía por el español: algunas de sus obras teatrales fueron inspiradas en personajes cervantinos.


¿Español o castellano?
Si usted viaja por alguna ciudad gallega, se sorprenderá al escuchar cómo se comunican las personas entre sí: casi todos hablan en gallego, idioma oficial para cerca de tres millones de personas. Lo mismo ocurre en las montañas vascas: algunos pobladores ni siquiera conocen el idioma castellano y se comunican en el idioma más antiguo de la península, más viejo incluso que el latín: el euskera. En Barcelona, casi todos los rótulos y anuncios están en catalán, idioma hablado por cerca de 7 millones de personas. Lo que hoy se conoce como España está integrado por varias regiones autónomas, algunas de las cuales luchan por independizarse del Reino de España y promueven su idioma como símbolo de identidad. Por esa razón, para efectos oficiales y para la comunidad internacional, el idioma se denomina español. Sin embargo, al interior de la península ibérica, para diferenciarlo del resto de idiomas oficiales del Estado Español, se le denomina castellano.


domingo, 26 de abril de 2015

El regreso del “Yeti”

El grupo, reinterpreta la historia del país sobre el escenario


Corrían los años 80. La Universidad de San Carlos se había convertido en reducto para concepciones alternativas y en blanco de la represión imperante. Con la llegada de la nueva era democrática se respiraba aires de libertad y esperanza. Aunque se desconfiaba, muchos sectores estudiantiles sintieron por fin la posibilidad real de expresarse con cierta libertad. La Huelga de Dolores ofrecía el espacio propicio para el desarrollo de expresiones artísticas experimentales, vinculadas generalmente con las luchas sociales.

En ese contexto, apareció un grupo de teatro que se habría de popularizar en los ambientes universitarios como Yeti. Apostaban por un teatro arraigado en la creación colectiva, espontánea, vinculada con la estética de Brecht y su teatro épico.

Otra forma de construir la historia

Entre 1978 y 1992, el grupo llenó los espacios universitarios con una actitud irreverente e iconoclasta que se burlaba hasta y sobre todo de sí mismo. Haciendo gala de la fusión del pensamiento científico crítico con la cultura popular massmediática, se hacen llamar Grupo Experimental de Teatro de la Experimental Escuela de Historia –GEETHI- cuya sarcástica fonetización inglesa podía coincidir con la pronunciación del nombre Yeti, el abominable hombre de las nieves. "Así queríamos vernos, como abominables porque entre cuento y cuento íbamos a decir cosas crudas, feas, queríamos romper tabúes", expresa Edgar Barillas, uno de sus integrantes. Sus obras planteaban justo eso: la necesidad de construir una visión dialéctica de la historia. Con un lenguaje siempre jocoso, de la más pura tradición huelguera, trataban de derrumbar la visión idílica anecdótica de la historia oficial.

El regreso del “Yeti”

Pasaron las décadas y el Yeti sorprende con la puesta en escena de 30 años no es nada para los 10 000 años que verán tus ojos. Ahora, todos profesionales de gran trayectoria, con edades que superan los 50 años, regresan más jóvenes que nunca, más irreverentes, más radicales. Durante estos años de hibernación, agudizaron su ironía y construyeron un discurso de la historia más coherente. Se trata de una obra con secuencias fragmentarias en las que se resume la evolución de Guatemala, desde la llegada de los primeros nómadas hasta nuestros días. En ella se entremezclan cuadros de costumbre, sketch históricos, proyección de breves documentales y canciones populares. El escenario se convierte en un lugar de encuentro en el que se entremezclan los actores con el público.

Pero nada de ello es casual. La aparente espontaneidad no es más que un grado superior de apuesta por una estética en la que se derriban los muros del escenario y se invita al público a estar siempre alerta. Detrás de toda esa irreverencia se esconde la intención de leer la historia del país desde una perspectiva dialéctica. Es, también, la elección por un teatro didáctico en el que además de divertir se puede crear consciencia y pensamiento crítico.

En uno de sus parlamentos, el actor que en ese momento encarna a Pedro de Alvarado propone desarrollar la política de “tierra arrasada” en contra de los indios sublevados. Con ello, se establece la conexión semiótica entre el pasado y el presente: las políticas desarrolladas por los actuales regímenes son las mismas desde el inicio de la Colonia. De ahí la continuidad con un presente más actual: el grito colectivo “Aquí hubo genocidio”, evoca la sentencia en contra de Ríos Montt. Con ello cierran la presentación y confirman esa interconexión entre pasado y presente.

En esa misma línea, en la tercera escena, la carismática Oty encarna a Leonor Xicotencatl a la vez como hija de Pedro de Alvarado y como María de los guardias, el personaje creado por Carlos Mejía Godoy. Mientras la actriz realiza un baile cargado de sarcasmo, el resto de actores/cantantes interpreta la citada tonada, dotándola de una nueva letra. La Canción de Xicotencatl alude indistintamente a la relación de esta con Pedro de Portocarrero y con los militares de las dictaduras del siglo pasado.

El escenario (que incluye el espacio formalmente asignado al público espectador) se convierte en una confusión y transfusión de papeles actanciales. Se confunden escenas de la vida cotidiana actual con episodios históricos. Los actores se mezclan con el público para que este recupere siempre la consciencia de estar ante una realidad ficticia: los actores son parte de la sociedad, representada en el público, el cual debe participar de esa construcción de la historia.

A partir de esta estrategia estética,  proponen desterrar interpretaciones mágicas y folclóricas del pasado y enfatizar que, detrás de la versión oficial de la historia, subyacen intereses de clase. Por ello, en la obra se intercala fragmentos de canciones populares (de hace 30 años), con letras jocosas. El recurso permite realizar una vinculación semiótica entre el discurso de la historia con el discurso del presente. El primero se ficcionaliza por medio de cuadros de costumbres, pequeños sketch históricos y breves documentales. En todos ellos, a partir de la ironía y el sarcasmo, los actores se burlan de la maniquea versión oficial.

El segundo discurso, el del presente, se concreta en estrategias más complejas: el uso de canciones comerciales populares se entremezcla con nuevas versiones, siempre jocosas, que aluden a hechos del presente. También apunta a este mismo discurso, alusiones constantes a personas presentes dentro del público, el aprovechamiento de supuestos errores, el nombrar a los actores indistintamente con su nombre de pila o con el nombre del personaje que representan.

Las canciones funcionan también como elemento bisagra que transporta el presente al pasado. Desde la propuesta de Historia que proyecta la obra, dicha estrategia significa que la interpretación del pasado solo puede hacerse desde el presente, desde las directrices culturales de quien la realiza. Además, el transportar al público (con su cultura) hacia el pasado es una estrategia para un retorno al presente con nuevos ojos. Es decir, se está preparando al público para revisar el presente, cargado de una nueva forma de comprender su propia historia.


El uso de recursos tecnológicos tiene también una importancia semiótica de gran significación: acentúa el carácter intelectual, crítico, interpretativo y alejado de lo ingenuo y anecdótico. El público sabe que no está ante una obra cómica trivial. No se trata de estudiantes que critican  amparados en la rebeldía propia de la juventud. El lenguaje testimonial se relaciona generalmente con el mundo académico, la investigación científica, el trabajo intelectual. De ahí que su inclusión en la obra complementa y da coherencia a la propuesta ideológica que fundamenta la obra: es necesario reconstruir la historia sobre la base de la reflexión crítica.

domingo, 29 de marzo de 2015

Un halo de esperanza para un desen-CANTO GENERAL


Hace 25 años, durante la presentación de la tradicional velada de la Huelga de Dolores, de pronto se fue a luz. Eran los años de aparente transición entre los gobiernos militares y los civiles. La represión militar, sin embargo, permanecía casi intacta. A la sombra, sus burdas estrategias para silenciar cualquier expresión crítica alternativa, permanecían intocables. Como una metáfora prestidigitadora, los miembros de la Estudiantina de la USAC decidimos, al igual que todos los implicados, presentarnos iluminados con la luz de una candela.

La luz era tenue. La mínima suficiente como para guiar los acordes. Debíamos pedir al público, que abarrotaba las gradas del teatro al Aire Libre del Centro Cultural  “Miguel Ángel Asturias”, que se pusiera de pie para entonar el Himno Nacional de Guatemala. Con pundonor y violenta ironía, entonamos los acordes iniciales del Himno de Estados Unidos. Era el sentimiento generalizado en la comunidad estudiantil sancarlista: en la práctica, seguíamos (y seguimos) siendo un ladrillo más del patio trasero del imperio del norte.

Pero, Huelga de Dolores al fin, las notas introductorias no fueron más que la entrada jocosa y bullanguera para entonar la tradicional canción de la Huelga de Todos los Dolores. El mensaje era claro y contundente: la cultura de los medios nos hacen añorar como nuestra patria al país del norte. Nosotros, los huelgueros, nos burlamos de ella y proponemos nuestra crítica, ácida, corrosiva, pero siempre consciente.

Solo la apuesta utópica por un mundo más humano puede explicar el fenómeno que se vivía en esa década, cuando proliferaban los grupos musicales. Cada cual, desde su identidad estética, apostaba por la urgencia de una transformación social. La Estudiantina de la USAC, Copante, Nuevo Amanecer, Unicornio, Círculo de Cantautores… el Paraninfo Universitario era insuficiente para albergar a tantas voces auténticas que añoraban el predicado del poeta mártir, Otto René Castillo: solo queríamos ser humanos. Vivir la vida y no morirla, como hasta entonces.

En ese contexto, Canto General fue siempre una voz diferente. Su polifonía, el virtuosismo de sus músicos, su arriesgada apuesta estética por fusionar poesía y canto, entre otras muchas cosas, hicieron de este grupo la más sublime expresión musical alternativa de los años 80. Yo volvía de mi exilio y me parecía inaudita la existencia de un grupo con esa categoría estética en medio de la nada, de la guerra, del desencanto. Me era difícil comprender cómo era posible que esos músicos existieran en armonía, sin afanes de lucro y sin más allá que la imperiosa necesidad de expresarse.

Nunca cayeron en la protesta ramplona y fácil. No sé si consciente o inconscientemente, seguían los principios estéticos de Cortázar: no se puede revolucionar la sociedad desde el arte si no se revoluciona el arte mismo. Y apostaban por el arte. Mientras la mayoría de expresiones prefería la crítica social burda, el panfleto musicalizado (o la notoriedad fácil y condescendiente, parafraseando al entrañable Fernando López), Canto General fue siempre más allá. No descuidó nunca su identidad artística, su razón de ser.

Pero el desencanto no tardó en llegar. La estafeta de cambio de poder no fue más que una máscara de la que se valieron los grupos oligárquicos para mantener intactas sus estructuras de poder. La anhelada democracia no fue más que la de los votos. Seguimos muriendo la vida, sin margen para vivirla.

25 años después, en el mismo escenario, Canto General hace rememorar aquellas jornadas ochenteras. Raúl López, vocalista principal, pide a los técnicos que apaguen la luz en conmemoración del Día del Planeta. No fueron necesarias las luces de las velas para recordar aquellos años en los que la represión se nos presentaba metafóricamente por medio de los consabidos apagones. Pero sí, fue suficiente el apagón, para recordar que siguen vivos los ideales de entonces.
Musicalizar la poesía o poetizar la música. ¿Qué importa? Lo cierto es que Canto General propinó una cachetada a la indolencia, a la decadencia humana, al discurso oficial de dejar hacer y dejar pasar. Como en los 80, los mismos músicos utópicos se presentaron frente a las frías gradas del teatro al Aire Libre e hicieron gritar al público una realidad que está más pegada a nuestra realidad que la marimba: las letras del legendario Luis Alfredo Arango, quien, por medio de la metáfora del zopilote, nos recuerda, desde siempre: “De qué te sirve el repello/ le dijo un sanate al vuelo/ Aunque te vistas de blanco/ seguís comiendo de “aquello”.

Pero ese canto, apego a lo popular, no es más que una estrategia para recordar el origen de toda la tradición estudiantil universitaria. El repello del zopilote es la metáfora ideal para definir el acomodamiento en el que hemos caído los estudiantes contestatarios de entonces: el vestirse de gringo (o de europeo) no cambia la realidad que pretendíamos transformar. Aunque nos vistamos de blanco (o de europeos) seguimos siendo el pueblo, los marginados, la razón de ser de cualquiera que pretende una auténtica transformación social.

De ahí la cuidadosa selección de canciones –algunas nuevas y otras desempolvadas- con las que Canto General alejó el silencio al que estaba condenado el arte en este feriado semanasantero. De ahí la sublimemente estratégica invitación al escenario de Fernando López. Quienes vivimos el apagón “casual” de los años ochenta y quienes vivimos e apagón vacacional de 2015 sabemos que no hay alternativa: la lucha por un mundo diferente se construye día a día, golpe a golpe, verso a verso, canto a canto… Canto General