domingo, 19 de enero de 2014

Soneto caminante

Isabel enciende el nuevo día
–lleno de risas– sigilosamente.
Hace que con sus pasos siempre invente
futuros y promesas y alegrías.

Al andar, por las mañanas frías,
surgen nuevas ilusiones en mi mente
y mi alma regocija y siente
nuevos acordes, nuevas melodías.

Yo no tengo más dicha que seguirla
y hacer de sus palabras las quimeras
que envuelven el presente de aventura.

Y en cada paso, la tristeza emigra
por su voz, por su verdad sincera,
por ese sueño que su voz saluda.

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