martes, 28 de octubre de 2014

Fernando López: el trovador guatemalteco que conquistó Europa


Fernando López es uno de los referentes obligados de la trova guatemalteca contemporánea. Desde 1987 se convirtió en uno de los portavoces de la canción de contenido social que se venía gestando a raíz de los movimientos estudiantiles universitarios. A diferencia de otros cantantes, Fernando rehúye de la fama y el reconocimiento, o lo que él mismo llama “la nombradía fácil y el estrellato condescendiente”. Gracias a ello, ha conquistado a un público europeo exigente y deseoso siempre de propuestas musicales frescas.

Folk og Røvere i Skostredet

El domingo 12 de octubre, se podía leer en la ciudad de Bergen, segunda más poblada de Noruega, un afiche con el título Fernando López, Folk og Røvere i Skostredet. Era el anuncio del que sería el último concierto de la gira europea 2014 de este cantautor guatemalteco. Ese día, se estaba despidiendo de los escenarios europeos que lo han venido acogiendo, año con año, desde 1993. Ha tenido la dicha de cantar en escenarios montados en palacios e iglesias de la época medieval; espacios abiertos en parques de la República Checa; peñas latinoamericanas y pequeños teatros en Noruega y Viena; PUBs en Irlanda…
Este año lo guiaba una motivación especial: fue invitado a participar en el proyecto de musicalización del poeta checo Jan Neruda junto al cantor checo Martin Sil. Formó parte también de un emotivo encuentro con músicos latinoamericanos en Viena, evento nombrado como “Cantemos a la Vida”.
No es casual que sea Europa en donde Fernando realiza su principal actividad artística: el trovador arriesga una propuesta que genera expectación en esas lejanas tierras. Fusiona los distintos estilos de música latinoamericana; el bossa y la samba brasileños; el son cubano y centroamericano; y algunas trazas de los palos flamencos. Pero su búsqueda experimental va más allá de los simples artificios estéticos. El cantante rescata el sentido primigenio de la palabra “trovador”: compositores medievales que solían musicalizar poesía épica y expresar en ella su visión del mundo. Es el caso de Fernando quien, por medio de sus canciones se propone, según sus propias palabras, “trovar la historia contemporánea guatemalteca. Directamente vinculado y sin extravíos, a las causas de lucha por una vida digna en Guatemala”.
De ahí que sus textos y propuestas musicales sean todo menos ingenuas y apolíticas. Se trata de un artista que es, además y en paralelo, investigador (es antropólogo por la Universidad de San Carlos) y activista social (colaboró en el proyecto REMHI y para la Fundación de Antropología Forense). Es justo lo que le ha ganado un público ávido de ese ingrediente de riesgo creativo por varios países del viejo continente.

Al margen de los circuitos tradicionales

Este romance entre el trovador guatemalteco y el público europeo inició en 1993. “El mundo precisaba de otro tipo de noticias acerca de la realidad guatemalteca que no se mencionaban en los circuitos tradicionales de noticias” señala. Fue así como su canción políticamente comprometida comenzaría a resonar más allá de los festivales universitarios y de las actividades emparentadas a las organizaciones sociales. A ello le siguió una serie de presentaciones internacionales dentro de festivales De folklore en Italia y, como músico invitado por la Marimba Nacional de Concierto, en Latinoamérica y Asia.
En 2005 incursiona en festivales de verano en República Checa dentro del Folkova Ruze, una serie de conciertos de pequeño formato en “La Bohemia” checa a los cuales asiste como invitado anualmente. Producto de ese amor a primera vista, en 2010 la prensa local de Jindrihuv Hradec, lo anunciaba como el símil guatemalteco del cantor checo Jaromir Johavica, quien jugaría un papel fundamental en la canción poética checa enarbolada en contra de la ocupación soviética, después de la segunda guerra mundial.

Leipzig, una parada obligada

A su paso por Leipzig, Alemania, aprovechó para hacer una pausa. Y es que el trovador tiene un apego especial para con esta ciudad: su universidad dio cobijo al poeta Otto René Castillo, inagotable fuente de inspiración y trabajo creativo para Fernando. Desde la mismísima casa que habitara el poeta y acompañado de los familiares de este, el trovador gravó lo que él mismo declara en su cuenta de Facebook como “versiones espontáneas y desnudas” de diversas musicalizaciones a creaciones de este poeta guatemalteco.
No es para menos. La poesía de Otto René Castillo impregna muchas de sus producciones. El disco Causa de ternura (1999) está compuesto por la musicalización de diez de los poemas más sentidos de Castillo. Con la emoción de un niño que juega con su anhelado juguete, Fernando comenta: “es la primera vez que la vida me regaló la alegría de cantarlas en la casa del poeta, de su esposa y de su hijo Patrice”. Sin alejarse un centímetro de su vocación social, el trovador comenta “Ahora dedico este canto a quienes siguen defendiendo la dignidad humana, la ternura y la alegría en Guatemala, frente a tanta brutalidad condensada en unos pocos miserables”.

Solo queremos ser humanos

De este lado del mar, la historia de amor es más grande y contundente. Al finalizar el emblemático juicio en el que se declarara culpable por genocidio a Efraín Ríos Montt, el público presente empezó a corear de forma espontánea la canción “Solo queremos ser humanos”, poema de Otto René Castillo musicalizado por Fernando López. Una de las ocasiones más hermosas para el trovador que evidencia lo mucho que ha calado su propuesta musical en los movimientos sociales guatemaltecos.
Siempre al margen de lo que él denomina “la nombradía fácil y el estrellato condescendiente”, en Guatemala prefiere los escenarios sencillos y cercanos a la realidad transmitida en sus canciones. De ahí la alegría que sintió el 5 de abril de 2014, en  Nebaj, Quiché cuando interpretó “A vos, rebelde primavera”, canción escrita en 1987, “como una forma de acompañar a los heroicos pueblos originarios que estaban sufriendo el genocidio”. Es una de sus canciones más emblemáticas, inspirada por el pueblo de Nebaj, en su lucha por la sobrevivencia y la dignidad. Cantó, también, la conmovedora canción “Corazón Ixil”, homenaje que rindiere al pueblo Ixil, en 2013, en su lucha inclaudicable por la justicia y con la esperanza (truncada) que significó el juicio por genocidio.

3 comentarios:

soy Otoniel Mora dijo...

Muy orgulloso de conocer a Fernando y su largo trabajo musical, me alegro de haber aprendido de él fundamentales líneas en ese camino y me llena también de alegría saber cuanto fruto sigue brotando de su semilla, aún en el árido suelo chapín, pero sobre todo con grandes respuestas en cualquier parte del mundo.
Salú por Fernando López!!

tito velasquez dijo...

Gracias, Otoniel. De igual manera, mi fascinación por el trabajo de FErnando me llevó a publicar este pequeño homenaje. Le trasladaré sus saludos.

Li Rivera dijo...

Gracias Tito, por compartir esta historia del camino recorrido por Fernando en el dificil ambito de la musica, del canto y la poesia. Pero especialmente por la propuesta y el mensaje socio-politico que siempre propone en sus canciones. Felicidades y exito!